Hasta hace poco, existía una limitación de capacidad de cómputo que hacía que la Inteligencia Artificial proporcionara resultados muy pobres en los problemas en los que se aplicaba, lo que produjo varios periodos históricos de descontento en la industria y una considerable reducción tanto del interés en esta disciplina como del número de investigadores dedicados.
Sin embargo, en los últimos años la Inteligencia Artificial está cogiendo gran impulso, al ser capaz de resolver problemas con ordenadores que antes no se consideraba posible, llegando a niveles a los que nunca antes se había llegado. Incluso los dispositivos móviles se benefician de investigaciones en este campo, por ejemplo, a través del texto predictivo del teclado, del desbloqueo de pantalla con huella dactilar o de la detección de rostros en los fotogramas captados por la cámara. Se podrían enumerar varias razones que han servido de motor de despegue de la IA, pero destaca con especial énfasis la democratización de la capacidad de cómputo, en especial a partir del año 2009 con la publicación del primer artículo científico sobre la paralelización masiva de cómputo de IA usando GPUs y otro en 2010, por la demostración de su uso en el reconocimiento automático de dígitos escritos a mano, superando por primera vez la capacidad humana en esta tarea. De esta forma, la Inteligencia Artificial adquiere su nombre debido a la capacidad que tiene un dispositivo electrónico de resolver problemas para los que se requiere inteligencia y que, de forma tradicional (programando), no podría resolverse en un ordenador.
Los expertos en ciencias de la computación Stuart Russell y Peter Norvig diferencian varios tipos de inteligencia artificial...
1. Máquinas reactivas
Los tipos más básicos de sistemas de IA son puramente reactivos. No tienen la capacidad de formar recuerdos. Tampoco pueden utilizar experiencias pasadas en las que basar las decisiones actuales.
Deep Blue fue una supercomputadora creada por IBM. Fue capaz de vencer al ajedrez al gran maestro internacional Garry Kasparov. Ocurrió a fines de la década de 1990 y es el ejemplo perfecto de este tipo de máquina.
Puede identificar las piezas en un tablero de ajedrez y saber cómo se mueve cada una. Puede realizar predicciones sobre los mejores movimientos y elegir el mejor de todas las posibilidades.
Pero no tiene ningún concepto del pasado. Tampoco posee recuerdos de lo que ha sucedido antes. Aparte de una regla de ajedrez, Deep Blue ignora todo antes del momento presente. Todo lo que hace es enfocar las piezas del tablero en tiempo real y elegir entre los siguientes movimientos posibles.
Es importante que el usuario sepa que está tratando con una máquina en una conversación de texto o voz, y evitar crear falsas expectativas sobre lo que puede esperar de dicha conversación
2. Memoria limitada
El Tipo II maneja máquinas que pueden mirar hacia el pasado. Los vehículos autónomos ya hacen algo parecido. Por ejemplo, observan la velocidad y dirección de otros automóviles. Para que funcionen así hay que identificar objetos específicos y monitorearlos a lo largo del tiempo.
Digamos que estas observaciones se agregan a las representaciones preprogramadas para la memoria de estos coches. Se incluyen marcas de carril, semáforos y otros elementos importantes, como curvas en la carretera.
También se añaden experiencias como cuando el automóvil decide en qué momento cambiar de carril para evitar interrumpir a otro conductor o ser embestido por un automóvil cercano.
3. Teoría de la mente
Llegamos a un punto en el que nos acercamos más a los tipos de inteligencia artificial que deseamos en un futuro. Las máquinas de la siguiente clase son más avanzadas. No solo forman representaciones sobre el mundo, también sobre otros agentes o entidades.
En psicología, esto se denomina ‘teoría de la mente’. Implica la comprensión de que las personas, las criaturas y los objetos en el mundo pueden tener pensamientos y emociones que afectan a su propio comportamiento. Esto es crucial para la forma en que los humanos formamos sociedades, porque nos permite la interacción social.
Si las máquinas van a andar entre nosotros, deberán tener una comprensión sobre cómo pensamos y cómo sentimos. Además deberán llegar a saber qué esperamos y cómo queremos que nos traten. Tendrán que ajustar su comportamiento en consecuencia.
Este es un paso importante para entender la inteligencia humana por sí misma. Es crucial para diseñar o desarrollar máquinas que sean más excepcionales para clasificar lo que ven frente a ellas.
Los cuatro tipos de inteligencia artificial dan una idea sobre las intenciones que el hombre tiene acerca del futuro de la máquina. Puede que estemos muy lejos de al IA autoconsciente. No obstante, está claro que eso es lo que se persigue en última instancia.
En primera instancia, es a través de los datos que la IA automatiza el aprendizaje y el descubrimiento de forma repetitiva. Esto es, la IA es capaz de realizar tareas de cómputo frecuentes de forma confiable y sin fatiga en la búsqueda del mejor resultado, pero, al menos por ahora, la inteligencia humana sigue siendo vital para configurar el sistema y hacer las preguntas indicadas que serán resueltas mediante el uso de la IA.
Este proceso cognitivo se ha llevado a las máquinas desde la mitad del siglo pasado: la Inteligencia Artificial (IA) hace posible que los sistemas de cómputo aprendan a partir de la experiencia y realicen tareas de forma similar a como las hacen los humanos. Desde computadoras que controlan el sistema de alcantarillado de una ciudad para prevenir inundaciones, hasta vehículos autónomos y asistentes personales digitales como Siri, Cortana y Alexa, basan su funcionamiento en el aprendizaje profundo (Deep Learning) y el procesamiento del lenguaje natural (Natural Language Processing).
Hoy en día, la IA y el Machine Learning se están incorporando de forma más natural a la vida cotidiana de la gente y las operaciones de las empresas. Los robots que aparecen en las películas de Hollywood se están desmitificando; la Inteligencia Artificial está evolucionando para brindar innumerables beneficios a todos los sectores productivos (salud, retail, manufactura, ciudades inteligentes, etc.).
Detengámonos por un momento y miremos a nuestro alrededor para reconocer la verdadera importancia de la IA y como ha ido ganando terreno. ¿En dónde puede ser utilizada? ¿Qué la hace posible? ¿Es una aplicación o producto que se compra como cualquier otro? ¿Cómo permite que las máquinas aprendan y utilicen la lógica? ¿Realmente es tan exacta?



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